Poesía del aceite

Arbolé, arbolé

Arbolé, arbolé
seco y verdé.
La niña del bello rostro
está cogiendo aceituna.

El viento, galán de torres, la
prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.

Federico García Lorca

Olivares

Bajo las ramas de este olivo
duerme hoy mi cuerpo,
bajo la protección de este sol.

Entre llantos amargos aquí
me despedí de ella,
que marchaba para volver dentro
de una semana.

En aceite de oliva bañaré
mi cuerpo, entre olivos
volveré a soñar.

Si tan solo tuviese entre
mis manos ese aceite,
dejaría que por mero hecho
fuese un camino que me llevase
hacia olivares.

El viento desnuda sus ramas
y se deshace de su fruto,
que cae al suelo para poder
ser recogido y hacer el aceite
que comemos con el día a día.

Carlos Nebrera

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